05 julio, 2010

DÉCIMAS

Pa' cantar de un improviso
se requiere buen talento,
memoria y entendimiento,
fuerza de gallo castizo.
Cual vendaval de granizos
han de florear los vocablos,
se ha de asombrar hast'el diablo
con muchas bellas razones,
como en las conversaciones
entre San Peiro y San Paulo.

Válgame Dios, Nicanor,
si tengo tanto trabajo,
que ando de arriba p'abajo
desentierrando folklor.
No sabís cuánto dolor,
miseria y padecimiento
me dan los versos qu'encuentro;
muy pobre está mi bolsillo
y tengo cuatro chiquillos
a quienes darl' el sustento.

Recularé algunos años
y de lugar mudaré,
así les resaltaré
sin "coilas" y sin engaños;
que se descarguen los daños
en la pobre relatora,
por no valerle hast'ahora
haberse amarra'o a Chile.
Si el canto no le da miles,
válgame Dios, la cantora.

El día de San José,
nombre del dueño de casa,
s'hizo una fiesta grandaza
según lo supe después.
Había muerto una res,
llegan noventa visitas
con flores y tarjetitas,
besan y abrazan al santo,
lo avisan con harto canto,
valse, mazurca y cuadrilla.

Todo esto, señores míos,
por un cuartito de tierra
y una galleta más perra
que llevaba a sus críos;
algunos reales, ¡Dios mío!,
pa´alimentar quince humanos,
sin mencionar los hermanos
que se apegaban al pial;
Don Ricardo Sandoval
cristiano entre los cristianos.

Al verlo a primera vista
parece mi lindo abuelo
algún arcángel del cielo
gemelo de Juan Bautista;
azules sus pupilitas,
dorada su cabellera,
montado en su yegua overa
no hay niña que no lo mire,
ni vieja que no suspire
por detrasito 'e mi abuela.

Yo no protesto por migo,
porque soy muy poca cosa,
reclamo porque a la fosa
van las penas del mendigo.
A Dios pongo por testigo
que no me deje mentir,
no me hace falta salir
un metro fuera' e la casa
pa' ver lo que aquí nos pasa
y el dolor que es el vivir.

De tal palo tal astilla,
se dequivoca el refrán;
sólo le cuadra a San Juan,
pero no a esta mocosilla.
Bien dorá' fue la tortilla,
muy revueltita después;
ya ven, mi abuelo José
con el código en su mente
y quién hubo más prudente
como mi otro abuelo fue.

Derrámese la noticia
con tanta velocidad,
que llega l'autoridad
por descubrir la malicia.
La Viola con gran delicia,
poquito a poco mejora;
su mamá rezando implora
a Dios y Santa María,
mas caen día por día
mortales varias señoras.

Nadie sospecha jamás
quién era la causadora,
de tales malditas horas;
seguro no se sabrá.
Fue grande la mortandad
que ocasionó la inocente.
Murieron seis escribientes,
cuatro docenas de pacos,
y pa' pior se lleva el "raco"
el mal para San Clemente.

Con mi abundante inocencia,
poquito a mí se me daba,
mi paire me acariciaba
con su estimable paciencia.
Mi maire de mucha ciencia,
gracias da a Dios por su niña
cuando me pierdo en la viña
armando mis jugarretas;
yo soy la feliz Violeta,
el viento me desaliña.

¡Válgame Dios cómo están
todos los pobres cristianos
en este mundo inhumano
partidos mitá' a mitá'!
Del rico es esta maldá',
lo digo muy conmovía;
dijo el Señor a María:
son para todos las flores,
los montones, los arreboles.
¿Por qué el pudiente se olvida?

Pagamos aquel desastre
con ochenta chicotazos;
diez por cada bribonazo.
Nos moretearon el traste:
"por qué las flores sacaste,
chiquillos de los demonios";
ampáranos, San Antonio,
d'este castigo ejemplar;
y andábamos sin chistar
con un susto del demonio.

Así, creció la maleza
en casa del profesor,
por causa del dictador
entramos en la pobreza.
Juro por Santa Teresa
que lo que digo es verdad;
le quitan su actividad,
en un rincón del baúl
brillando está el sobre azul
con el anuncio fatal.

Allí diviso al taitita,
paseando desconsolado,
desd' uno al otro costado
de aquella casa chiquitita.
¡Bueno la suerte maldita!
dice tirándose el pelo;
venga un castigo del cielo
pa'l infernal presidente,
le bote muelas y dientes
le dé veinte mil desvelos.

¡Por Dios, qué barbaridad!
repite tarde y mañana;
afuera canta la rana
con mucha severidad.
El Diablo en la cristiandad,
el Ángel entra al infierno,
un loco esta proscenio,
anuncian ya la función.
Se impone la sinrazón,
en este teatro moderno.

Por ese tiempo se enferma
Polito, hermano menor.
Aunque le traen doctor
la pulmonía no merma,
le llueven al angelito,
que cada ves más flaquito
se va para el otro mundo;
¡qué pálido y moribundo!
No hay caso para el Polito.

Cuidándolo noche y día,
se le da agüita del cielo.
Los pasos van por el suelo
sin golpes ni gritería;
Polito entró en agonía;
no pude su desventura
vivirla sin amargura.
Mi mama se desespera,
a Dios le dice leseras
la pobre, con locura.

Comprende aquel testamento
lo alegre del vecindario,
el canto de los canarios,
par' adornar este cuento,
el lamentar de los vientos,
la sombra del higuerón,
el humo del corralón,
cuando hay que hacer matanza,
y el arco de las alianzas
en las alturas de Dios.

D'esta manera tan vil,
le rapiñaron la herencia;
¡danos, Señor la paciencia
para este plazo cumplir!
La ruta debe seguir
aunque la rueda esté suelta,
vaya sin eje o envuelta;
cúmplase lo que está escrito.
Es el destino maldito
y no hay más que darle vuelta.

ANÁLISIS: En la época de Violeta Parra, la religión cristiana sufría de un grave contraste entre la "religión de cuidad" y la "campesina". La relación existente entre Dios y los cuidadanos era mas lejana, la iglesia se veía como una autoridad que dictaba reglas las cuales devian ser cumplidas para tener acceso al cielo; en cambio la religión campesina tenia una conexión mas profunda y cercana, se veía a Dios más como un amigo que como una divinidad.

Todo esto se ve claramente reflejado en las décimas anteriores, por ejemplo, el hecho de que apode a los santos como "Peiro y Paulo", nos refleja que guarda una relación amistosa, de comunicación constante y de presencia permanente. Además, a lo largo de todo su relato, repetidas veces habla de Dios, la Virgen y de los santos en una situación en la que se enoja con ellos, pero también les da gracias.

En conclusión, podríamos decir que Violeta Parra, era de familia cristiana y confiaba mucho en Dios, hablaba constantemente con él y sobretodo demuestra tenerle mucha confianza, lo ve como una persona en la cual apoyarse, sabe que el siempre estará ahí para ayudarla en todo y nunca la abandonará.